Historias de amor reales #2

Historias de amor reales_2da parte

Hace un par de semanas estrenábamos la sección “Historias de amor reales” con las historias de amor de Lorena y Natalia, una argentina y una mexicana que dejaron todo por amor y se vinieron a Alemania.

Esta vez le toca el turno a una boliviana y a una mexicana que no pudieron resistirse al encanto alemán y se lanzaron a la aventura alemana.

Hoy le ponemos cara a los protagonistas. ¿Quieren conocerlos?

Heiko y Karin

Era un día de enero del 2010. Al fin lograba entrar a una página web a la cual me había suscrito para conocer gente y había olvidado la contraseña…
Cuando vi la foto de este hombre me llamó tanto la atención que no lo dudé y le di un “me gusta”.
Al día siguiente me escribió un mensaje por privado contándome que acababa de retornar a Alemania y que 15 días antes había estado en Bolivia, más precisamente en mi ciudad… Primero no le creí. Pensé, esto no puede ser, es mucha coincidencia. Me propuso comunicarnos por correo electrónico y me pidió que le diera mi número de teléfono. Así que le envié mis datos y le comenté que daría de baja a mi perfil en esa página. A lo que él me contestó que haría lo mismo.

Nos mantuvimos en contacto durante algunos meses. Todos los días nos llamábamos por teléfono, nos escribíamos mails, nos veíamos por la web cam y hasta nos enviábamos fax.

Después de 5 largos meses fue a visitarme por solamente 3 semanas. Cuando nos vimos por primera vez, sentí como si nos conociéramos desde hace años, seguramente porque en esos 5 meses tuvimos oportunidad para hablar de todo un poco. Sentí una química muy fuerte que jamás había sentido con nadie…y lo más raro es que no sentí el más mínimo temor. Me resultaba increíble creer que alguien cruzara el continente, solo para ir a verme. Eso me pareció súper romántico e inexplicable.

En la segunda semana de su estadía me preguntó cuál era el mejor restaurante para ir a comer. Justo ese restaurante estaba siempre lleno, pero gracias a una amiga que me ayudó, logré reservar una mesa. Lo esperé como él se merecía, en un restaurante con una linda vista, una mesa decorada con pétalos de rosas y unas 50 velas pequeñas en el piso. Dado que en ese restaurante nunca antes habían hecho algo así, hablé previamente con la administradora para asegurarme que todo saliera como lo había planeado.
Recuerdo que cuando íbamos camino al restaurante llamé al mesero que nos iba atender para decirle que fuera prendiendo las velas jajajajaja!!! Cuando llegamos, él que todavía era mi novio, se quedó con la boca abierta y súper feliz.

Cuando terminamos de comer, me dijo que necesitaba hablar conmigo sobre la relación, que cómo le haríamos con las distancias, etc… En ese momento pensé, hasta aquí llegamos con la relación.
Cuando me preguntó: ¿¿¿te quieres casar conmigo??? No saben lo helada que quedé, tenía una mezcla de emociones… En ese momento no pude ni pensar, dije lo que mi corazón decidió en este instante: ¡sí! Sí quiero! ….
En ese momento éramos los útlimos clientes que quedaban en el restaurante y cuando miramos a los meseros, estaban todos en fila aplaudiendo :-)

Esta ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida por lo cual siempre doy gracias a Dios. He sido bendecida con un buen esposo y ahora somos padres de una niña y un niño.
Y aunque sea difícil de creer tengo los mejores suegros, los quiero como si fueran mis padres. Los veo todos los días ya que vivimos en un departamento arriba de ellos y gracias a su apoyo he tenido una cómoda adaptación en Alemania.

Ahora estamos a dos meses de celebrar 5 años de matrimonio, que por cierto hemos sabido aprovechar al máximo 😉

Enviada por Karin S.

 

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“En Cuernavaca fue…”

Cuando comenzó esta historia de amor, en el año 2012, todavía estaba viviendo en México con mi mamá…
Todo empezó con una llamada de mi hermana que vivía en el sur de Alemania. En esa llamada me contaba que había conocido a un cliente de su esposo que le había caído muy bien y era soltero. Y me preguntó si podía darle mi correo electrónico. Yo le dije que sí, que lo hiciera.

Al poco tiempo él me escribió. Estuvimos escribiéndonos durante un tiempo hasta que en un momento me dijo que durante el verano le gustaría ir a México a conocerme.
Cuando escuché eso, me dio terror. ¿Qué iba a hacer yo con un desconocido? Además para ese entonces yo estaba saliendo con dos chicos!! Para mí estaba claro que no podría manejar esa situación. Así que no contesté más a sus correos y mi hermana se terminó enojando conmigo porque no tuve los pantalones para decirle que no quería que viniera.

Pasó un año y la situación seguía igual. Yo seguía saliendo con los dos fulanos pero no había nada formal. Con uno pintaba todo un poquito mejor pero no tenía futuro. Fue entonces que me acordé de aquel alemán interesado en mí. Así que pensé, OK le voy a escribir. Obviamente no sabía cómo reaccionaría así que solamente le escribí un “Hola”.
Unos días después me contestó y volvimos a estar en contacto.

Pasado un tiempo, me preguntó si no tenía pensado venir a visitar a mi familia a Alemania para poder conocernos. Le dije que no, que me encantaría, pero que la verdad era mucho dinero y tenía otras cosas más importantes que pagar. A los dos días, el día de mi cumpleaños, recibí un boleto para venir a ver a mi hermana a Alemania y así conocernos. Las siguientes noches casi no pude dormir, estaba nerviosa, emocionada, tenía una mezcla de muchos sentimientos. Seguramente porque muy dentro de mí sabía que ese viaje podría cambiar mi vida.

Antes de partir a Alemania quedamos en que la primer semana me quedaría con mi hermana y la segunda estaríamos los dos solos. Llegó el día de conocernos y los nervios estaban a mil. Para mejor no se me ocurre mejor idea que alaciarme el cabello y mi hermana queriéndome dar el toque final me quemó la boca y la barbilla con la plancha. La quería matar!!! En ese momento me acordé de haber leído alguna vez que las quemaduras se quitaban con harina. Así que eso fue lo que hice, me puse harina, le agregué un poquito de maquillaje y santo remedio.

Después de haber manejado durante 10 horas llegó a casa de mi hermana. Bajé las escaleras, nos miramos y agarrándome de las manos me dijo “eres mucho más bonita de lo que había imaginado”. Nos abrazamos y ahí mismo supimos que estábamos hechos el uno para el otro.

Tan solo dos días después de haber venido juntos al norte de Alemania decidimos que estaríamos juntos.
Me quedé 2 semanas aquí y luego regresé a México. Unos meses más tarde me fue a ver y me pidió que nos casáramos.
Nos casamos 3 meses después de mi llegada y ahora, 3 años más tarde, tenemos una preciosa bebé de 4 meses.

DATOS CURIOSOS:

* Tres años antes de conocernos, él fue a México a estudiar español, a la misma ciudad donde yo vivía y muy cerca de donde trabajaba.

* Durante el tiempo que nos escribimos nunca nos mandamos ni una foto, fue literalmente una cita a ciegas.

Esta es mi historia y, para mí, es la mejor del mundo :-)

Enviada por Ana M.

 

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Muchísimas gracias a Karin y a Ana por compartir sus historias en el blog.

¿Te gustaría compartir también tu historia de amor con nosotros? Escríbeme a info@hispamamis.com y en los próximos días me pondré en contacto contigo.

Estoy ansiosa de leer tu historia :-)
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