Historias de amor reales #3

historias de amor

Hoy en la tercer entrega de la sección Historias de amor reales les presento la historia de Mr. D y Marcela, la autora del blog Dos culturas, una pareja.
Yo me pregunto solo una cosa, será posible clonar a Mr. D? Quién dijo que no quedaban hombres románticos? 😉 L@s dejo con su historia…

 

…Y dicen las calles, de tu Barcelona, que la noche es nuestra, que la nit es nostra.

Mr. D y yo nos conocimos en Barcelona, y todo gracias a una amiga en común.

Yo era estudiante de Maestría en la Universidad de Barcelona y dentro de mi grupo de amistades, estaba Inés. Una chica alemana, a quien conocí haciendo Tandem. Ella quería practicar su español, y yo mi inglés, y de paso aprender cosas básicas del idioma alemán.

 

Un viernes de Marzo de 2012, Inés me invitó a salir con un grupo de amigos y me comentó que en el grupo iba a estar un chico también alemán, a quien ella conocía de cerca, pues era un buen amigo de su hermano. Me dijo que el chico estaba en Barcelona por un viaje de trabajo y que quizás esa noche podría practicar un poco de alemán con él.

Salí con cero expectativas, más como siempre con las ganas de disfrutar la compañía de mis amigos. Era una noche un poco fría, pero vibrante, como todas las noches en esa encantadora ciudad.

 

Al llegar al sitio, muchos de los demás amigos ya esperaban por nosotras. Inés me presentó a las personas que yo no conocía y fue muy fácil identificar al alemán: alto, cabello rubio oscuro, ojos grises y tímido :-)

No puedo decir que fue amor a primera vista, solo sé que hubo una conexión instantánea entre él y yo, y que desde el momento que empezamos a hablar, nadie nos calló.

Es cierto que pude hablar un poco de alemán con él, pero el idioma con el cual nos comunicamos toda la noche fue el inglés.

Esa noche hablamos de cosas diversas, desde trabajo y estudio, hasta diferencias culturales y gastronomía. Fue una noche bastante divertida. Él me pidió mi e-mail pues quería seguir en contacto, a pesar de que al día siguiente él regresaba a Alemania.

 

Ese sábado al despertar, ya tenía un mensaje de él, diciéndome lo bien que la había pasado y que le encantó conocerme. El mensaje muy al estilo alemán: todo formal.

Desde ese día no hubo una noche en la que no habláramos. Primero fueron muchos los e-mails, luego chats por ICQ, mensajes por Viber y después largas conversaciones por Skype. En realidad, la química entre los dos era evidente, pero ninguno de los dos tenía prisa de nada. Estábamos disfrutando el conocernos.

 

En abril de ese mismo año, para semana santa, decidimos intercambiar regalos sorpresa. Yo le había dicho que a mí me encantaban los conejitos de chocolate de Lindt. Recuerdo mi alegría cuando al llegar de la universidad encontré una notificación en el buzón de correo. Decía que debía ir a recoger un paquete que había llegado a mi nombre. Al llegar allá me entregaron una cajita y yo no veía la hora de llegar a casa y abrirla.

Al abrirla encontré una pequeña nota escrita en alemán -recuerdo lo mucho que me gustó su caligrafía-, un conejito de chocolate, un libro en alemán y una ratita, tradicional del lugar donde él vive en Alemania, donde ahora vivimos :-)

Semanas después siguieron las sorpresas en mi buzón de correo y por e-mail. Sin darnos cuenta nos estábamos enamorando. Pero no nos habíamos vuelto a ver desde la vez que nos conocimos. Yo estaba en la recta final de mi Máster y él no tenía viajes programados a España. Sin embargo, nada nos detuvo. Él me sorprendía cada vez más, me encantaba recibir y leer sus cartas, nuestras conversaciones, todo!

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Un día de junio él me sorprende diciendo que cree necesita vacaciones en una ciudad soleada. Así que me dijo estaba pensando en comprar billetes para Barcelona, pues quería pasar un fin de semana juntos y porque él quería demostrarme que sus intenciones eran serias y de que él haría cualquier cosa por mí. Yo emocionadísima le dije que sí, pero por dentro tenía mucho miedo. Qué íbamos a hacer? A mediados de julio yo regresaba a Colombia y? que sería de nosotros?

Dos semanas antes de mi viaje de regreso a Colombia, él fue a Barcelona, por mí y solo por mí.

Yo fui por él al aeropuerto un viernes y desde ese instante empezó nuestra aventura. Fuimos a varios lugares turísticos ese mismo día y parte de la noche. A ambos nos gusta la fotografía y Barcelona es muy fotogénica a cualquier hora. Muchas de esas fotos ahora cuelgan en las paredes de nuestro apartamento, como recuerdo.  Al segundo día de nuestras BCN aventuras, nos dimos nuestro primer beso en el parque la ciudadela. Nos sentamos frente al lago viendo a la gente pasar, hablando, agarrados de la mano todo lindo. Fue un fin de semana realmente maravilloso.

El lunes llegó y él debía regresar, así que nos encontramos a la hora acordada y lo acompañé al aeropuerto y estando allá, me abrazó fuerte y mirándome a los ojos me dijo que a él le gustaría que lo intentáramos, y que a pesar de la distancia que muy pronto nos separaría, él me prometía nos volveríamos a ver pronto.

Aunque estaba llena de miedo y con la cabeza llena de miles de preguntas dije que sí. La distancia y diferencia horaria, aunque complicadas, nunca fueron impedimento para sacar nuestra relación adelante. Al contrario, creo fue mucho lo que aprendimos durante el tiempo que estuvimos separados.

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5 meses después de nuestra despedida en el Prat, nos volvimos a encontrar. Esta vez en Colombia. El reencuentro fue muy especial, cargado de emociones, y de muchos recuerdos que juntos hemos creado y que guardamos como tesoros. La despedida por supuesto difícil y sin un plan concreto. Solo bosquejos. Yo trabajé por 6 meses más en Colombia, y a finales de Agosto de 2013 me mudé a Alemania, con el objetivo de empezar a darle color y organizar los bosquejos que juntos habíamos creado en diciembre de 2012, empezar a prepararme para un posible futuro juntos. Me gustará Alemania para vivir? Aprender ahora sí seriamente el temido idioma alemán? Seremos capaces de llevarnos igual de bien viviendo bajo el mismo techo y sin el “vacations mode on” en nuestras cabezas? La relación se empezaba a poner a prueba desde muchas esferas de forma natural. Pruebas que fueron superadas satisfactoriamente. En diciembre de 2013 Mr D me pide matrimonio de la forma más creativa, romántica y especial. Es que, ahora mientras escribo estas líneas y al recordar aquel momento, se me ha escapado una sonrisa. Que hermoso recuerdo!

Y bueno, me encantaría poder seguir escribiendo, pero para no hacer la historia más larga y por si les interesa leer sobre nuestro compromiso, podrán encontrar la historia en mi blog Dos culturas, una pareja. Además de las historias de nuestro matrimonio en Colombia el año pasado y mi mudanza definitiva a Alemania en noviembre de 2014.

– Marcela

 

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3 comments

  1. Lorena

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    Me quedé con muchas ganas de saber cómo fue que te pidió casamiento!!! Ya me doy una vueltita por tu blog, que aún no lo conozco. 😀

  2. Carolin

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    Reply

    Preciosa historia! Yo también pido más detalles de la pedida de mano 😉
    Muchas gracias.

  3. Brownie Maus

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    Reply

    Hola chicas,
    Me alegra les haya gustado la historia. Siento mucho no haber escrito toda la parte de la pedida de mano y luego el matrimonio en Colombia. No quería abusar del blog de Carina :-) Pero si les interesa, ambas historias aparecen en mi blog. Muchos saludos y buen miércoles!!

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